
La Trampa de la Polarización Extrema
La primera vuelta de la elección presidencial chilena ha arrojado un resultado previsible, pero profundamente preocupante: el país se juega su futuro entre dos polos ideológicos que no buscan consensos, sino la refundación radical de su modelo. El pase a balotaje de Jeannette Jara (izquierda radical/PCCh) y José Antonio Kast (ultraderecha) simboliza el colapso final de la política de acuerdos que rigió desde 1990.
Chile, el antiguo “jaguar” latinoamericano de la estabilidad, se ha convertido en un espejo de la frustración regional, donde el voto de castigo ha pulverizado los centros. La ciudadanía, agotada por la desigualdad estructural y la reciente inestabilidad social, ha gritado que no quiere más business as usual. Sin embargo, este grito no se tradujo en un apoyo masivo a un solo modelo, sino en una fragmentación que ahora obliga a la mitad del país a elegir entre dos opciones que, para muchos, son igualmente riesgosas.
El Voto Huérfano de Parisi: El Árbitro Anti-Sistema
El factor más disruptivo, y el que definirá el 19 de enero, es el caudal de votos obtenido por Franco Parisi. Sus electores no son ideológicamente puros; son, en esencia, anti-sistema. Están hartos de la corrupción percibida, de las élites, y de una política que no resuelve sus problemas cotidianos.
El desafío de Kast y Jara es inmenso:
- Jara debe convencer a estos votantes de que su proyecto de cambio estructural profundo (reforma de AFP, mayor control estatal sobre recursos) se ejecutará con orden macroeconómico y no terminará en una crisis al estilo de otras experiencias latinoamericanas. Su riesgo es el miedo a la inestabilidad.
- Kast debe demostrar que su agenda de orden y seguridad no viene acompañada de una restricción severa de libertades o de una vuelta al autoritarismo, lo que alejaría al voto joven y moderado. Su riesgo es el miedo al extremismo.
Los votantes de Parisi son pragmáticos. No votarán por ideología, sino por el candidato que les ofrezca la garantía de resolver la inseguridad y la incertidumbre económica de manera más rápida y creíble. El candidato que logre capturar este voto huérfano ganará La Moneda.

La Gobernabilidad en Jaque: El Fantasma de Piñera/Boric
La victoria en el balotaje es solo el inicio de la batalla. El próximo presidente heredará un Congreso fragmentado y un país políticamente fatigado. La gobernabilidad estará en entredicho:
- Sin Mayorías: Ninguno de los dos polos tendrá la capacidad de aprobar reformas estructurales sin negociar con el centro debilitado o el sector anti-sistema.
- La Calle: Un gobierno de Kast enfrentará una potencial reactivación de las protestas sociales, y un gobierno de Jara enfrentará una resistencia frontal de las élites económicas y los mercados.
Chile necesita desesperadamente una conversación sobre el mínimo común democrático: acuerdos básicos sobre seguridad, salud pública y educación que trasciendan la disputa ideológica. Si el próximo presidente prioriza la guerra ideológica sobre el pragmatismo político y la construcción de acuerdos mínimos, la presidencia será una trampa de ingobernabilidad, condenando al país a otros cuatro años de inestabilidad y frustración.
La Reflexión Final
La elección chilena ya no es solo sobre el modelo económico, sino sobre la identidad democrática del país. ¿Chile optará por un retorno radical al orden con Kast, o por una transformación social profunda con Jara?
Cualquiera que gane, deberá entender que el mandato ciudadano es de cambio, pero no de caos. La tarea del analista es vigilar si el elegido se obsesiona con el programa maximalista o si tiene la inteligencia política para moderarse, dialogar y estabilizar un país que, por segunda vez en pocos años, se asoma al borde.